Propuesta de la agrupación Teatro de la Penumbra,
con la dirección y creación de Andreina Polidor
Cuatro personajes transmiten los
diferentes matices del deseo, como el ansia, el anhelo, la ilusión… Cuando
vemos sus máscaras debemos atender a sus acciones y diálogos; a medida que
avanzan en el recorrido emocional, sus rostros revelan la verdad que
materializan en la ficción: crear para ser libres y trascender.
Una
dosis de deseo,
propuesta dirigida por Andreina Polidor, es una versión libre de la clásica
obra Un tranvía llamado deseo (1947), de Tennessee Williams, cuya
historia es irrumpida por los actores.
En el ensayo Definición del arte (1968), de Umberto Eco, el escritor interpreta
un concepto del filósofo Luigi Pareyson, de la siguiente manera: “toda vida
humana (…) es invención, producción de formas”. Bajo esta premisa, Claudia
Rojas, Mariángela Nogueras, José Alberto Briceño y Jeizer Ruiz, elenco que
interpreta hábil e ingeniosamente a los principales protagonistas de la obra de
Williams: Blanche, Stella, Stanley y Mitch, conjuran el teatro dentro del
teatro, y cada uno de los intérpretes hace de sus voces y de sus cuerpos la
materia para crear un sentido nuevo que impacta al público.
El discurso humorístico, reflexivo e
incluso violento forma representaciones mundanas y divinas que, como fábula y
mitología, enseñan la motivación y la constancia de una generación de jóvenes
venezolanos que entiende su presente en medio de las crisis, liberándose al transitan
su propio lenguaje; una expresión en busca del origen, capaz de conseguir respuestas
desde lo efímero, trascendiendo en el acto ritual estético.
Los espectadores no verán una
historia tradicional sobre Un tranvía llamado deseo, lo que propone
Una dosis de deseo es que observemos
las distintas máscaras/rostros de sus personajes, porque en sus ojos podemos
encontrar la ilusión como esperanza de cada actriz y actor. Polidor concibe, de
manera libre y colectiva con el espíritu del elenco, otro final del drama.
Para realizar esta reseña asistí a la función de la temporada 2026, en el Teatro Luis Peraza, sede del Centro de Creación Artística TET en Caracas.
Stiven
Rodríguez Volcán/ Caracas
Foto:
Cortesía Teatro de la Penumbra, Yull Terán
NOTA: Reseña publicada originalmente en la edición 1177 de Todasadentro (7 de febrero de 2026)






