viernes, 3 de abril de 2026

Reseña de "Casi el murmullo" (2025), de Luis Alberto Crespo

 

Lo que queda de nosotros o lo que despojamos 

Cada día es una despedida de lo que se hizo y de lo que no se ha hecho; los años nos hacen avanzar y distanciarnos de lo que fuimos, no para dejar de ser, sino para despojarnos del peso que somos. Estas ideas me surgieron al leer el poemario más reciente de Luis Alberto Crespo.

Casi el murmullo es una obra densa e intensa. Es interesante que este autor de 84 años vuelve a su origen en todos sus escritos, a sus elementos comunes, aunque en este caso con escasez, como si en el susurro surgiera lo puro. Hay una reflexión sobre esa espera que es la despedida, pero que en la escritura se mantiene tan dura como la tierra.

“Soy terroso  maluco / Me crió la brasa  Por eso soy irme” (p. 17). Hay un adiós sin separación; igualmente es la memoria, o incluso la creencia de la memoria, a la que se vuelve y se va, un ciclo que se repite y se transforma con la palabra.

Puede que en la lectura nos sintamos enfrentados a ese abismo que es la despedida o el despojo, como un transitar en el que no volveremos y no seremos nada, aún más cuando aquello que nos sujeta y que tenemos se aparta para ser algo sin nuestra presencia. Sin embargo, hay un elemento etéreo que se eleva y nos ofrece otro aliento.

El blanco es un color protagonista en varios poemas para expresar autonomía en la errancia, pero incluso de aquel lapso en el que se es polvo. Ese momento de la muerte, que sigue causando emociones, se ejemplifica cuando el poeta habla de una flor seca destruida en sus manos para expresar: “Qué carroña su preciosidad” (p. 23), o en otros términos más cercanos a todo lo que tuvimos, esos andrajos y nuestro propio cuerpo y memoria: “ese montón de ti / Recógelo  guárdalo / consiéntelo” (p. 87).

Más allá de la lectura que se pueda hacer como la vejez de una vida, estos poemas ilustran esa linde en la que transitamos en distintas situaciones, eso vago que nos traspasa cada vez que cruzamos el final y el principio de un camino, para mirarnos en lo que queda de nosotros.

Luis Alberto Crespo: vida y obra

Crespo (Carora, estado Lara, 13 de abril de 1941) se crió con un padre que leía mucho, que le enseñó el universo de los libros, en un pueblo árido, cuyos elementos se convirtieron en poemas en Si el verano es dilatado (1968), con un estilo cercano al del poeta Ramón Palomares. Posteriormente sus rasgos cambian, su escritura poética se transforma, resultando en un estilo más hermético, misterioso y breve, en obras como Costumbre de sequía (1976) y Resolana (1980). Estudió Comunicación Social en la UCV. Forma parte de la generación de periodistas culturales de los años 70 en Venezuela. Fue director de El Papel Literario del diario El Nacional y de la revista Imagen. Ha sido reconocido con varios premios literarios. Ha publicado una extensa obra poética. Para esta reseña leí la primera edición en Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2025.

Stiven Rodríguez Volcán/ Caracas

Imagen: archivo

NOTA: Reseña publicada originalmente en la edición 1179 de Todasadentro, 2026, sección "Librolatría".


Reseña de "Crónicas de la demencia cotidiana" (2020), de Armando José Sequera

 

Cordura, locura y la risa de por medio 

Pocas veces he leído crónicas cuya voz del autor nos abraza para llevarnos a terrenos complejos desde la sencillez de la anécdota: los relatos se sitúan en diferentes tiempos para resaltar circunstancias y personajes que, de alguna manera, han alterado el curso natural de una vida tranquila. A través de un estilo humorístico sano, con una estructura similar al de una fábula, la obra despliega la comedia humana de lo cotidiano sobre un mapa irracional que, lejos de concluir en aspectos negativos, algunas veces suele deparar sorpresas gratas.

Crónicas de la demencia cotidiana, de Armando José Sequera, reúne 16 textos con distintas extensiones, entre escritos medianos y cortos, en los que el autor transita como personaje en el que recaen todos los sucesos y acciones de la gente que altera, en varios momentos de su vida, el curso de su destino ideal.

Es una escritura sumamente inteligente, a través de la sutileza, no solo del lenguaje sino de las vivencias, trasluce un mundo donde la humanidad sufre la vejación y subyugación de una élite económica que, en muchos casos, se considera superior como “hombre”, apartando al otro que no forma parte de su círculo de privilegiados, como un ser inferior.

Estas dinámicas de poder se extienden a través de instituciones y también por sujetos con menor poder que, al someter a otros, contaminan la realidad y provocan un delirio normalizado que el autor aprovecha para resaltar el lado cómico de sus anécdotas, usando la palabra como herramienta de la razón frente a la irracionalidad. Estas situaciones se presentan en varias crónicas, por mencionar Incursión en la clase alta, Sudacas, Descuentos, Golpe de Estado en mis bolsillos.

También hay otros escritos donde se presentan situaciones que —sin dejar de formar parte de ese cuerpo hacia el cual el escritor pretende direccionar su obra— son más personales, que entran en la mente de la gente y en la del autor; por ejemplo: Inundaciones y neveras, Una novia llamada Charlot, Turbulencias, La comida de la abuela y Taxista y cantante.

En Crónicas de la demencia cotidiana, el escritor parece reírse de sí mismo en varios relatos; sin embargo, existe otra capa que sugiere que dicha burla nace del choque entre dos conductas: una ejemplar y otra alterada por factores como la corrupción o la locura, desde la más dañina hasta la más bondadosa.

La obra también reflexiona sobre nuestra naturaleza intentando adaptarse a una arquitectura social que, en ocasiones, resulta desalmada. A través de crónicas que exponen vivencias propias y ajenas, Sequera nos invita a reírnos de aquello que padecemos.

Armando José Sequera: vida y obra

Nació en Caracas, 1953. Es escritor, periodista y editor venezolano. Se caracteriza por ser prolífico en los distintos géneros de la literatura. Se ha especializado en la narrativa dirigida para el público infantil. También es cronista; Crónicas de belleza, ternura y uno que otro milagro y Crónicas de la demencia cotidiana (Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca, 2019) son algunos de sus libros más recientes, conformados en este género periodístico. Uno de los galardones más importantes que ha recibido fue  el  Premio Casa de las Américas en Literatura para Niños y Jóvenes (1979). Recientemente fue reconocido con el Premio Nacional de Cultura 2024-205, mención Literatura. Para este artículo leí la primera edición publicada por la Fundación para la Cultura y las Artes, 2020. 

Stiven Rodríguez Volcán/ Caracas

Imagen: archivo

NOTA: Reseña publicada originalmente en la edición 1183 de Todasadentro, 2026, sección "Librolatría".