Atestiguar al ciudadano quebrado
En
nuestro siglo las ciudades cada día son más sólidas. Los selladores asfálticos
tapan sus grietas, pero las de los ciudadanos, los sujetos que caminan sobre
ellas, quedan con las heridas abiertas, sobre todo con las hendiduras
espirituales. Esto lo retrata el poeta Juan Calzadilla en el libro Golpes de
pala (2016).
Sus
poemas en prosa tienen la sentencia del aforismo. Atestiguamos al ciudadano
quebrado, su naturaleza, sus contradicciones y su manera de adaptarse y de ser
en el mundo.
La
poética exacta de Calzadilla exhibe a la ciudad como un monstruo que no nos
suelta, pero también como un espacio donde podemos descubrirnos en medio de las
mentiras y los vacíos.
En
los poemas Postal 1 y Postal 2,la mirada del poeta exhibe un acto
cotidiano: todo ocurre en una parte de la ciudad dividida por un puente, y la
de alguien en la ventana de un edificio, ajeno a la rutina, pero tan cerca de
lanzarse desde el piso. Su palabra se dirige a nosotros como lectores, nos
introduce en el mundo real.
En
La piedra y los perros nos propone repensar las aspiraciones del
ciudadano, cuando dice: “De allí que me impusiera como meta no tener meta
alguna, saltando los obstáculos para continuar fuera de la Ley” (p.17).
Aunque
parece describir a un personaje fracasado, en realidad revela a uno cuya
naturaleza citadina comprende su entorno y se deja llevar por la caída; va a
contracorriente.
En
varias ocasiones podemos entender que la voz poética dice: “no sé a dónde voy”,
como una especie de mantra para solventar los enredos de una ciudad.
En
el poema Fragmentarista de mí mismo, leemos a un sujeto que expresa: “no
puedo dejar de ser yo mismo” (p. 22), pero, sin embargo, los hechos lo empujan
a ser fragmentario: la supervivencia le impide ser un todo. La cotidianidad de
las sociedades contemporáneas divide al sujeto: las partes de su cuerpo (con
sus funciones para el trabajo, según cada oficio), e incluso la división entre
cuerpo, mente y alma.
El
tema del suicidio es una constante, pero que va más allá del fatalismo y la
decadencia, es un designio espiritual, cómo lo expresa en La vara ciega:
“verifico la probabilidad de efectuar el santo dentro de mí mismo” (p.25).
Vida y obra
En Altagracia de Orituco, estado
Guárico, nació Juan Calzadilla
(1930-2025). Fue una figura fundamental del arte y la literatura en Venezuela.
Cofundador del grupo vanguardista El Techo de la Ballena en los
años sesenta, destacó como poeta, dibujante, ensayista y crítico. Su propuesta
plástica fusionó la escritura con formas caligráficas gestuales. Recibió el
Premio Nacional de Artes Plásticas y el de Literatura. Es uno de los autores
fundamentales para conocer la poética de la ciudad. Para la escritura de este
artículo leí Golpes de pala, publicado por la editorial El Perro y la
Rana.
Stiven Rodríguez Volcán/ Caracas
Imagen: archivo
NOTA: publicado originalmente en la edición 1193 de Todasadentro, 2026, sección "Librolatría".
